Bancos físicos y por internet

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Bancos físicos y por internet





Hoy en día en casi obligatorio tener una cuenta abierta en una entidad bancaria o caja, dado que para muchísimas gestiones tanto con la administración como con otros particulares es totalmente imprescindible. Estar fuera del sistema, pasa por un retroceso al pasado el cual puede quedar bien entre los anti sistema, pero no es mantenible durante mucho tiempo.

Vivir sin cuenta bancaria es posible(pero a qué precio).

Los inconvenientes de tener una vida sin cuentas bancarias, son el tiempo perdido en pagos de facturas teniendo que acudir a pagarlas en oficinas bancarias, y el hecho de que tendrás que plantearte desprenderte de ciertas cosas que antes dabas por supuestas. Nada de comprar casa, solo alquiler, nada de contratos de telefonía, solo prepago...

La financiación de artículos como ordenadores, electrodomésticos o incluso teléfonos móviles será más que imposible. Todo lo tendrás que hacer en metálico y solo si no superan los 1000€, dado que por ley no se podrán hacer pagos en efectivo por compra o servicios si superan dicha cantidad a partir del 1 de enero del 2017.

Si quieres ahorrar tendrás que buscar un lugar seguro para guardar tu dinero (bajo el colchón está muy visto), y desde luego no hagas mucha publicidad de que no confías en los bancos para tu ahorros, porque enseguida atraerás a los BUTEPAS (buscadores de tesoros en pisos ajenos) o ladrones.

Sabemos que últimamente la banca está muy denostada por ciertos desmanes que en mayor o menor proporción todos los bancos y sobre todo las cajas de ahorro han incurrido. Salir en defensa de la banca no significa salir en defensa de todos esos actos erróneos que rayan la ilegalidad, significa defender que los bancos a pesar de ser entidades privadas con ánimo de lucro, tienen una función social que nadie puede negar. Funciones éstas que en el continuo avance de la sociedad y la tecnología no podemos dejar de tener.

Pensar que exista una Sociedad sin bancos es imposible.

Entender el funcionamiento de la banca hoy en día es muy complejo y podríamos decir que discutible, pero dejando fuera todas esas complejidades (generalmente dirigidas a la captación del ahorro), el resto del funcionamiento y por consiguiente del cobro de algunos servicios es totalmente comprensible si primero se estuviera dispuesto a escuchar y comprender, y en segundo lugar si realmente se explicara bien por parte de la banca.

Ahora la banca está en el disparadero de las críticas por parte de todo el mundo, y no solamente los banqueros sino también los bancarios o empleados de los bancos. En este último caso se debe a la imposición de directrices y objetivos por parte de las directivas de dichas entidades, pero al igual que los políticos piden que no se generalice con ellos, llamándoles corruptos porque algunos de ellos lo sean, la mayor parte de los empleados de banca tampoco han tenido nada que ver con las decisiones y engaños que entidades bancarias con productos complejos, han complicado las vidas tanto a clientes como a empleados

Poner ejemplos para demostrar que los bancos no son unos ladrones , me llevaría decenas y decenas de hojas escritas intentando dar una explicación lógica y entendible a la hora del cobro de ciertos servicios por parte de la banca, y que además estoy de acuerdo que una gran parte de esas comisiones antiguamente no se cobraban. Pero también es cierto que en otro tipo de servicios antiguamente recibías un trato distinto al de hoy y es debido a que la sociedad está cambiando en todos los estamentos conocidos. Los márgenes de ganancia cada vez están más ajustados y dado que todo negocio tiene como última finalidad la obtención de ganancias, surgen nuevas formas de recibir servicios y nuevos gastos relacionados con ellos.

Nadie se sorprende ya que en las gasolineras tengas que echarte tu mismo la gasolina, o que en los supermercados tengas que buscar, escoger e introducir en el carro de la compra todos los alimentos y luego esperar una cola de pago para poder llevártelo a casa, o que en un momento dado se decidiera que servirte la bebida en una terraza llevase implícito un coste mayor de la consumición en los bares, o que en las estaciones de metro o tren, tengas que sacarte tu mismo el billete en una maquina. Incluso estamos empezando a dar por sentado que en algunas estaciones de trenes los aparcamientos sean de pago, y no digo nada de usar los urinarios públicos, cada vez quedan menos que no sean de pago.

La sociedad cambia, estemos o no de acuerdo, y aunque podamos movilizarnos en contra de aquellos cambios que no nos agradan, habría que analizar si estos cambios, están o no obligados por la coyuntura económica y cultural en la que nos encontramos, y por lo tanto tenemos que aceptar medidas que pueden parecer en principio nada ventajosas (o incomodas) para nosotros, ante la posibilidad de la mera desaparición del propio negocio (o servicio) por el fracaso finaciero debido a sus altos costes.

Como he dicho me llevaría horas explicar cada servicio que ahora se cobra en la banca y analizar su porqué para que fuera comprensible, pero a modo de ejemplo voy a escoger la comisión de transferencia que últimamente se ha empezado a cobrar por parte de las entidades bancarias.

Si tienes una cuenta en el Banco A y necesitas pagar un servicio o compra a una empresa, o bien darle un dinero a un familiar que tiene una cuenta en el Banco B que está en una ciudad distinta a la que vives, solamente tienes que, ir al Banco A (o bien a través de una aplicación de móvil o por internet) dar la orden de que transfiera la cantidad X a la cuenta del Banco B que tu le has dado, y la operación en un solo día ya la tienes efectuada. Efectivamente al día siguiente el receptor de ese dinero ya puede disponer del mismo y puede que te cobren una comisión o no, por el servicio de haber sacado de tu cuenta un dinero y haberlo introducido en la cuenta de otro banco en otra ciudad.

Si no existieran los bancos la alternativa sería ardua, ya que tendrías que sacar el dinero de ese lugar donde lo tienes guardado (no nos lo digas), y tendrías que desplazarte a la ciudad donde está ese familiar o empresa y darle el dinero en mano (menudo esfuerzo).
Es cierto que hace muchos años, este servicio no se cobraba, también es cierto que las transferencia tardaban varios días en llegar, pero en esos años el margen de ganancia de la banca no se centraba en las comisiones, sino en la diferencia del pago de intereses que daban a los ahorradores y del que cobraban a los que pedían préstamos (corría el año 1990 cuando en mi primera hipoteca pagaba alrededor del 19% de interés y a los ahorradores se les pagaba hasta el 10,65% en sus depósitos {vean ustedes el margen de ganancia, y no les cuento como estaban los préstamos personales en ese momento --por la nubes--} por entonces el I.P.C subía casi el 6,90% y la subida salarial media en España de ese mismo año fue del 8,5%). Las cosas eran muy distintas.

Hoy en día el margen de ganancia debido a las sucesivas bajadas del EURIBOR, hace que el margen de ganancia por ejemplo en las hipotecas sea casi imperceptible, por lo que muchos servicios que siempre se han podido cobrar (autorizados de siempre por el banco de España) y que no se cobraban, han hecho que los bancos para intentar no perder dinero empiecen a cobrar.
De todas maneras, ¿a cuántas personas les cobran las transferencias y porqué? ¿Te has parado a pensar que si un banco te tiene de cliente y dado que sabemos que están para ganar dinero, algún beneficio tiene que obtener de ti?. La mayor parte de los bancos por no decir todos, si en la cuenta que tienes con ellos, domicilias la nómina y tienes domiciliados recibos o tienes una tarjeta y la usas un determinado número de veces, no te cobra ninguna comisión ni de mantenimiento ni por movimientos, y además ponen a tu servicio gratuitamente plataformas, tanto para internet como para móviles, para hacer todo tipo de movimientos incluidas las transferencias y de ese modo hacerte y hacerse ellos mismos la vida mas fácil.

Partiendo de la base de que en teoría tenemos una única cuenta, que es donde hemos domiciliado la nómina o pensión, y todos los pagos los tenemos domiciliados, las transferencias serán gratuitas, siempre y cuando uses dichas plataformas(Internet, cajeros automáticos o aplicaciones de móviles). Si intentas efectuar una transferencia en cuentas de bancos (que cada cual sabrá porque la ha abierto), en las que no tienes domiciliada la nómina ni recibos, el banco no obtiene ningún beneficio teniéndote de cliente, por lo que en muchos de los servicios bancarios que te preste incluidas las transferencias, te cobrará una comisión, no ya para obtener beneficio (que no lo obtiene) sino en muchos casos para recuperar el tiempo y el gasto en el que ha incurrido para hacerte dicha transferencia.

Muchos piensan "ya ves tú, el gasto que ha tenido que hacer el banco para hacerte la dichosa transferencia". Pues sí, ha tenido un gasto y aunque no lo creáis es importante.

Los bancos son expertos en números y cálculos, y aunque no lo publicita tiene calculado al detalle el coste de cada apunte bancario, así como el beneficio o perdida (que también las hay) cuantificable por meses y por años que obtiene de sus clientes. Son cálculos muy complicados tanto de hacer como de entender, pero si os diré que en cualquier operación bancaria, intervienen un montón de factores para que el coste se pueda cuantificar.

Cada apunte en cuenta que se realiza suele llevar un gasto de entre 30 y 50 céntimos y aunque es cierto que se les cobra a aquellos clientes que no tienen el beneficio de estar exento de comisiones, cada vez son menos los que siguen manteniendo cuentas en bancos que les cobran comisiones de mantenimiento y uso, por el mero capricho de tenerlas. Todo este gasto el banco no te lo repercute si tu cuenta es de las que están exentas, pero sin embargo lo tiene.

Imaginemos una cuenta que tiene una media de 20 movimientos al mes, si lo multiplicamos por 12 meses y por 30 céntimos de euro, sale un gasto de 72 euros. Si la cuenta mantiene un saldo medio de 5000 euros al año, los 72 euros representan un 1,44%. Este porcentaje tiene el banco que recuperarlo y además intentar sacar algo más de rentabilidad para que puedan ganar algo. Pero no hay que olvidar que muchos bancos (no todos, hay uno de color naranja que no) tiene miles y miles de cuentas en las que el saldo medio no llega a 500 euros, y en muchos caso es de 0 euros (cuentas en las que muchos mayores cobran su baja pensión y el mismo día de cobro lo sacan todo quedando la cuenta a cero), con estas cuentas se pierde dinero, y sin embargo siendo una empresa en la que hemos quedado está constituida para ganar dinero, no cancela dichas cuentas por representarles perdidas, sino que actuando como servicio público y sin ser una empresa pública, las mantiene a pesar de sus perdidas demostradas.

Es cierto que también hay cuentas en las que su saldo medio es mucho mayor, pero no crean que tantas, porque en cuanto una cuenta mantiene un gran saldo, se intenta convencer al cliente que si no va a usar el dinero durante un tiempo determinado, lo invierta en algo más rentable que la simple cuenta de ahorro que no remunera nada al cliente, con la intención de que el dinero siga estando en la entidad y no se lo lleven a otro banco, pero a su vez con el buen criterio de informar de la posibilidad de sacarle mas partido a sus ahorros. Supongo que esto es comprensible. Toda empresa intenta que sus mejores clientes estén contentos y no vayan a la competencia.

El gasto por apunte que he dicho antes de 30 a 50 céntimos está totalmente desfasado, siendo mucho mayor cuando interviene el tiempo de un empleado físico. Por lo tanto, si cuando un cliente -que tiene a su disposición la aplicación de un móvil y la pagina web- para realizar una transferencia (en este caso), pudiéndola hacer desde su propia casa, o justo delante del vendedor del producto que desea comprar , o porque no, al salir del baño o de bañarse en la playa, desea desplazarse a una oficina bancaria, esperar una cola durante bastantes minutos, y ocupar el tiempo de un empleado entre uno y dos minutos, no te extrañe de ninguna manera que te cobren un mínimo de 4 euros por el trabajo y uso del empleado bancario.

Los bancos se han gastado y se siguen gastando millones de euros, para la adquisición y mantenimiento de cajeros cada vez más sofisticados, o de seguridad en las plataformas de internet para hacerle cada vez la vida más fácil a sus clientes, y aunque es cierto que si todas las operaciones bancarias se hicieran por estos métodos, cada vez habría menos empleados de banca y por lo tanto se destruiría empleo, pero también hay que reconocer que no te puedes quedar atrás en los avances tecnológicos porque si lo haces vendrán otros y te apartarán definitivamente, y entonces sí que se perderán puestos de trabajo (todos).

Hay menos trabajadores en las gasolineras y menos trabajadores en los supermercados y por lo tanto habrá menos trabajadores en los bancos, es ley de vida. El sector bancario como todos los demás sectores se está reconvirtiendo y si no lo hace sucumbirá.

De todas formas voy a poner una opinión que también tiene su razonamiento sobre la defensa de la banca tradicional y que leí en la página web de redquojoven.org escrita por Dani Pérez el 11 de octubre del 2011 y que dice lo siguiente:

Vivimos en el mundo de la información descontextualizada y “por píldoras”, en la que toda noticia empieza a estar obsoleta desde el momento en que la terminamos de leer. Se trata de información especializada y muy concreta, lo que muchas veces nos impide ver la sencillez de las cosas. Por eso, en este artículo te invitamos a reflexionar sobre ¿qué es en realidad un banco?

¿Qué es un banco?

Un banco es una institución financiera que pone en contacto a personas con exceso de capital (ahorradores) y personas con necesidad de financiación. El banco facilita a los actores económicos el trámite de buscar prestadores o demandantes de dinero, y a cambio les cobra una comisión. Asimismo, permite a los ciudadanos depositar su dinero en la entidad y la apertura de una cuenta bancaria, lo que facilita las operaciones en comercios y por Internet. Hasta aquí, la existencia de la banca es algo muy positivo.

1929, 2008: mismo problema, distintas soluciones

Sin embargo, este modelo se trunca cuando la ambición humana, estiércol de la gloria, entra en acción. Los bancos deciden un buen día que van a ofrecer depósitos a un tipo de interés cada vez más alto. Para ello, tienen que ganar más dinero. ¿Cómo lo hacen? Es necesario lograr que los bancos centrales presten el dinero barato (bajando los tipos de interés) o conceder préstamos mejor remunerados, o lo que es lo mismo, más arriesgados. Así, pronto aumenta la cantidad de dinero prestado, las personas se endeudan para comprar más y los bancos siguen prestando más y más.

Todo marcha, hasta que llega el 24 de octubre de 1929. Ese día, la Bolsa se hunde. Empieza a caer el comercio, el desempleo sube hasta el 30% y se extiende el hambre entre la población. ¿Qué hacer entonces? ¿Rescatar a los bancos? ¿O ir a la raíz del problema? La Reserva Federal se negó a rescatar a los bancos y decidió subir los tipos de interés. Más de 9.000 bancos quebraron a lo largo de 1930.

En aquel entonces, el presidente demócrata F.D. Roosevelt miró de frente a los problemas, combatió el desempleo, reformando la industria y la agricultura. Y sobre todo, aprobó la ley Glass-Steagal (1933), que obligó a los bancos a elegir entre banca tradicional o especulativa. Poco a poco la economía se fue estabilizando, y el mundo occidental vivió el periodo más próspero de su historia. (Angus Madison)

Pero, de nuevo, volvemos a cometer el mismo error. En 1973, el presidente republicano Richard Nixon decide abandonar el patrón oro y suavizar los requisitos de la ley Glass-Steagal. En 1999, la mayoría republicana en el Senado, apoyada por los demócratas luego en el Congreso, derogó la Ley Glass Steagal, para que el banco comercial Citicorp pudiera fusionarse con Travels, compañía de seguros e inversión, dando lugar a Citigroup. Comenzó un periodo de euforia, que recordaba mucho a los felices años 20.

La especulación se fue perfeccionando cada vez más, hasta alcanzar la forma de hipotecas sub prime, Credit Default Swaps y otros complejos y arriesgados productos derivados de difícil comprensión. La burbuja fue hinchándose más y más. Y de nuevo, en 2008, la burbuja explota. Y en esas estamos ahora

Lecciones no aprendidas

Irónicamente, Citigroup fue uno de los principales rescates tras el inicio de la crisis financiera, banco que, 9 años después de la derogación de la Ley Glass-Steagal, se había convertido en el banco más grande del mundo, pero no podía hacer frente a las arriesgadas deudas que había contraído. El estado decidió intervenirlo, comprando acciones hasta alcanzar hasta el 50% del control. Al lunes siguiente, las acciones de Citigroup subieron un 66%, el Estado fue reduciendo su participación, y está a punto de volverlo a dejar “suelto”. Volveremos a empezar.

Dicen que no hay alternativa, pero no es cierto. Hubo un intento de recuperar el espíritu de la ley Glass-Steagal, por parte de alguien poco sospechoso de anti sistema, como es Paul Volcker, exdirector de la Reserva Federal. Sin embargo, las presiones republicanas en las cámaras acabaron suavizando la norma, permitiendo que los bancos dediquen nada menos que le 3% de su capital a operaciones especulativas. El propio Volcker ha mostrado su disconformidad con el resultado final de su propuesta.

¿Qué debería hacerse?

En el siglo XXI, tener una cuenta bancaria no es una opción, sino una obligación. Sea para recibir una beca, el sueldo, o para realizar un pago por Internet, la vida diaria difícilmente puede desarrollarse sin que medie el banco. Tener una cuenta bancaria es algo incluso deseable, pues el dinero está más seguro que en el calcetín, permite tener un control de las operaciones realizadas (una de las formas más efectivas de atajar la evasión fiscal es observando los pagos bancarios) y es mejor para el medioambiente (la extracción y acuñado de monedas es más contaminante que el plástico de las tarjetas.

Por tanto, la banca comercial presta un servicio de interés público, equiparable a la identificación mediante DNI, los servicios educativos o la ayuda prestada en un consulado. Pero si yo pago 20 euros para hacerme un pasaporte, ¿alguien imagina que el funcionario apueste ese dinero a los caballos mientras esperan la emisión de mi documento?

Precisamente, el secreto del éxito de los bancos es que han podido utilizar la excusa de prestar un servicio público para obligar a los gobiernos a rescatarlos cuando sus desmanes especulativos arrojan pérdidas. Dicen: “señor Estado, o socializamos las pérdidas de nuestras apuestas, o miles de clientes-ciudadanos-votantes perderán sus ahorros.” Saben que son “too big to fail“.

Para no volver a cometer los mismos errores, hay que terminar con esa doble función de los bancos, como ya hizo Roosevelt en 1933. Es preciso, por tanto, separar entre:

1º- Bancos que presten un servicio de interés público, como son los servicios de la banca comercial -sean de propiedad privada o pública-, en un mercado estrictamente regulado. Esos bancos ofrecerán depósitos y préstamos seguros a tipos de interés moderado.

2º- Bancos que especulen y apuesten el dinero de los clientes que deseen inversiones arriesgadas. Será un casino desregulado en el que los jugadores han aceptado las reglas del juego.

En definitiva, queremos defender que los bancos vuelvan a estar al servicio del ser humano. Paul Volcker dijo una vez “La única cosa útil que han inventado los bancos en los últimos 20 años es el cajero automático”. Ya va siendo hora de que esto cambie.


Éste texto querda muy bonito e idílico, tanto como desear e intentar acabar con el hambre en el mundo, la igualdad para todos, e incluso que la Paz sea general para todos los países, pero una cosa es nombrar y enumerar la cosas que desearíamos cambiar y otra muy distinta es dar soluciones reales y posibles para que todo cambie sin que en el intento no se acabe destruyendo aquello que se quiere cambiar.

De entrada el punto 1º con el que finaliza dicho artículo, que aboga por volver a que los bancos presten un servicio de interés público (que como he demostrado antes ya realiza no cancelando aquellas cuentas que le producen perdidas), no me parecería mal si se creara una banca pública, pero por Dios, ¿cómo quieres pretender que una empresa privada haga un servicio público más allá del que ya hace?. No sé si lo sabéis pero los últimos años la gran banca española ha tenido pérdidas en la parte correspondiente al negocio español, y no tuvieron pérdidas en años anteriores porque muchos de sus beneficios fueron debidos a "beneficios atípicos" como venta de inmuebles y no exactamente por su negocio clientelar. Por lo tanto este artículo viene a decir que sería mejor que los bancos dieran mas servicios públicos, resultando con esto, que dichos servicios no se conviertan en ganancias y por lo tanto todavía tengan más pérdidas. Creo que este argumento se cae por su propio peso a no ser que la banca o parte de ella se nacionalizara.

De todas formas si pensáis que no es cierto que hayan tenido pérdidas en su división nacional, examinar con detenimiento los resultados que publican. Son sus divisiones internacionales las que mantienen los beneficios que publican.

La banca se está remodelando para sobrevivir y desde luego no va ser prestando mas servicio público que no pueda reportarle beneficios.

En cuanto a Paul Volker o se equivoca diciendo que los bancos lo mejor que han hecho es poner los cajeros automáticos, o lo dijo antes de inventarse la banca por Internet y/o por móvil, pero desde luego ésto último si ha sido el mejor invento de la Banca (por el momento, -queda por ver los resultados en el futuro, de el nuevo servicio Bizum, al que se han adherido la mayor parte de la banca española y que puede revolucionar el pago o cobro entre particulares, solamente con dar tu teléfono-).

Que hubiera una banca pública, sería necesario es cierto. Pero pretender que exista y que tenga beneficios creo que es casi imposible hoy en día. De todas formas ¿quien ha dicho que lo público tenga que tener beneficios?. Y sobre todo ¿quien pretende por dicho motivo, sustituir lo público por lo privado aludiendo que siempre dará mejor servicio? (creo que la señora Aguirre).

Nadie pide que el Ministerio de fomento tenga beneficios, pero sin embargo queremos que se gasten el dinero en hacernos carreteras y además que las mantengan útiles para su uso, nadie pide que lo que se invierte en la enseñanza tenga beneficios (aunque últimamente a los directores de colegios se les pide algo parecido, o al menos que no tengan pérdidas), y nadie DEBERIA de pedir que la RTVE tenga beneficios, ya que la función pública que debería tener de difusión de la cultura sin consigna política alguna, no tiene porqué dar beneficios, y al igual que los ejemplos anteriores a este grupo, deberíamos de unir esa banca pública que muchos abogamos.

Dichas todas mis conclusiones al respecto, y por consiguiente si has decidido entrar en el sistema bancario, tienes la opción de acudir a una oficina bancaria elegida por ti, o aconsejada por alguien en quien confías,y abrir una cuenta, o también tienes la posiblilidad de abrirla por internet.

Hoy en día la moda y lo más sencillo es abrir una cuenta por internet. De hacerlo así lo más seguro es que estés exento de comisiones, domiciliando la nóminas y añadiendo algún movimiento más, como recibos o uso de tarjetas.

Si la abres acudiendo en persona a una oficina, y también domicilias nómina, recibos o movimientos de tarjeta, también seguramente estarás exento de comisiones, informándote que tienes a tu disposición los cajeros y las aplicaciones tanto de internet como de móvil para determinadas operaciones.

Está claro que si deseas otro tipo de cosas como hipotecas, prestamos o créditos, tendrás que pasarte casi siempre por una oficina bancaria, pues no es lo mismo explicar lo que deseas en persona que por escrito ante una máquina, además de que la máquina no va a poderte asesorar y sin embargo y aunque no lo crea mucha gente, los empleados de banca asesoran, y asesoran bien, otra cosa es que intenten venderte algún producto que no deseas, aunque a veces saber que existen te pueden venir bien en el futuro a ti, a un familiar o a un amigo que pudiera desearlo. Si no te interesa, pues declinas esa operación que te aconsejan, ¡y ya está!.