Electrodomésticos

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Electrodomésticos




La compra de electrodomésticos para una casa, en caso de ser la primera vivienda que te has comprado, tiene que ser prevista y presupuestada en los gastos iniciales que vas a tener después de haber pagado la casa (generalmente mediante la suma de una hipoteca y de un desembolso “X” de tu parte). El error por parte de mucha gente es intentar que ese desembolso “X” sea el mayor posible para así disminuir el importe de la hipoteca, sin haber tenido en cuenta que vas a tener unos gastos iniciales imprescindibles y necesarios para poder emprender tu nueva vida en la casa de tus sueños. Uno de esos gastos imprescindibles a parte del mobiliario, son los electrodomésticos. Por lo general vas a necesitar una lavadora, un frigorífico, una placa de cocina y un horno (muchas casas ya traen de serie la placa y el horno), y sin ser imprescindibles, querrás añadir un microondas, un lavavajillas y porque no un Televisor.

Por lo tanto tendrás que tener en cuenta que el coste de todos estos electrodomésticos, los tendrás que asumir al entrar a vivir en tu nueva casa. Haciendo un cálculo del importe a reservar para estas cuestiones creo que te podría llevar entre unos 2.300 euros y 4.500 euros (dependiendo de la calidad de los electrodomésticos a elegir).

El gasto de renovación de estos electrodomésticos cuando se vayan estropeando a lo largo de la vida, suelen ser difícil de presupuestar, dado el desconocimiento del momento en que dicho aparato vaya a decirnos adiós.

Existe la creencia (no certificada pero por todos constatada) de que todos los electrodomésticos así como el resto de aparatos que solemos comprar, tienen una “obsolescencia programada”.

Esto quiere decir para los que no sepan que significa dicho término, que los fabricantes en su origen cuando fabrican su producto, tienen programado que dichos aparatos dejen de funcionar o se estropeen llegado un momento determinado por ellos mismos, con el fin de que vuelvas a comprarles un producto nuevo (en teoría mejorado con mayores y mejores prestaciones para que te beneficies del progreso de las nuevas tecnologías y no te resulte penoso comprar uno nuevo) pero esto no quiere decir que el nuevo producto vaya a durar más tiempo y que ese beneficio tecnologíco sea realmente efectivo y te ayude. Aquí pasa como con los libros de autoayuda, que realmente son de autoayuda pero no para el lector sino para el escritor al cual ayudas con la compra del libro.

Ningún fabricante reconoce dicha obsolescencia programada, pero existen muchas pruebas a lo largo de los años que indican que es cierto y esto viene sucediendo desde 1932.

Los que ya tenemos a nuestras espaldas varias decenas de años de vida después de haber comprado la primera casa, hemos comprobado que en algunos casos -aproximadamente a los 10 años-, los electrodomésticos se estropean en unas fechas muy cercanas las unas de las otras. Y yo personalmente he comprobado que incluso en el mismo mes se han estropeado un par de electrodomésticos comprados el mismo día siendo aparatos muy distintos unos de otros y de distintas marcas. Ya les digo, generalmente esa obsolescencia programada está alrededor de los 10 años. Es cierto que algunos duran 12 o 13 años, aunque otros a los 8 o 9 también dejan de funcionar, pero habría que analizar el uso o trote al que se han sometido estos aparatos y seguramente podríamos apreciar que los que han durando mas, han tenido menos uso que los que han durado menos.

De todas formas si te interesa el tema, no tienes nada más que poner en tu buscador de internet esas dos palabras (obsolescencia programada) y verás la cantidad de información que hay al respecto.

Dicho esto, doy por sentado que todos los electrodomésticos van a dejar de funcionar aproximadamente más/menos a los 10 años, por lo tanto la decisión de gastar más o menos dinero en ellos tendría que dejar de lado la durabilidad del mismo, y centrarte en que hacen mejor o peor los de una marca u otra, y también porqué no, el dinero que tengas disponible para invertir en un nuevo electrodoméstico, que da igual el que elijas, acabará teniéndose que sustituir de nuevo a los 10 años.

En cuanto a hacer frente a un gasto que no tenías previsto y que por inesperado te es imposible afrontar, existen tiendas tanto físicas como por internet, en las que puedes financiar su compra desde 3 a 12 meses sin añadir casi coste alguno. Siendo un préstamo de corto plazo te será más fácil afrontarlo que pagarlo de golpe con tarjeta de crédito, que lo único que haces es posponer como máximo un mes el pago total del aparato.

Par aquellos que pueden pagarlo al momento, pero que desde luego les gustaría no gastar tanto, existen unas tiendas (solo hay que buscarlas) que venden aparatos nuevos pero que por tener alguna tara (golpe, abolladura, etc.) que no impide que su funcionamiento sea el mismo que uno totalmente nuevo e inmaculado, reducen bastante su precio de venta.

También incrementan el precio de un electrodoméstico, un sinfín de botones y opciones que nos ofrecen los fabricantes que realizan un gran número de tareas y que generalmente no vamos a hacer usos de ellas, y además al ser tan complejas, añaden más posibilidades para que se estropeen con anterioridad en comparación con modelos o marcas que nos ofrecen prestaciones más sencillas pero que son las que más utilizas.