Multas

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Multas




Este apartado es muy desagradable. No conozco a alguien al que no le hayan puesto una multa por algún motivo. Está claro que en el asunto que nos ocupa, el del presupuesto anual, es una partida totalmente inesperada y la cual no se puede presupuestar dado que no sabemos si tendremos la buena o mala suerte de ser “agraciados” con una. Tampoco puedo decir nada en cuanto al ahorro a la hora de pagarlas, dado que no hay secreto alguno para reducir su cuantía. Solamente resta, decir que hay que tener mucho cuidado en aquellos momentos de vuestra vida, en los que una multa o recargo por impago de un impuesto en tiempo y hora, puede producir en la economía familiar un roto importante.

Evitar el peligro de incurrir en falta ante las administraciones es asegurarse el seguir como estás, no evitarlo es pisar un terreno muy desagradable. Lo único que tengo que deciros es que a muchas administraciones les encantan los ingresos procedentes de las multas, dados que son unos ingresos extraordinarios de los cuales a la hora de gastarlos no tienen que rendir muchas cuentas a nadie, por lo que procurarán tener una gran fuente de ingresos que vengan de esas partidas no presupuestadas en sus cuentas (vamos ¡que les encanta multar!).

Los que están más acostumbrados a ver multas habrán podido comprobar que todas ellas tienen la posibilidad de pagarlas con anticipación obteniendo un 50% de reducción del pago. Creo que este descuento está pensado para que no te plantees la posibilidad de recurrir la multa y de obtener más rápidamente el dinero del contribuyente. Es cierto que muchas personas recurren las multas y por lo tanto a veces salen airosos, pero no es lo normal. Si verdaderamente has cometido la infracción lo ideal es pagar e intentar evitar caer de nuevo en una sanción multiplicada.

Os pondré un ejemplo de una infracción que cometí y de la que intenté salir airoso sin conseguirlo.

Sábado noche a las 23 horas. Aparco en un taller de poca monta cercano a mi casa, nunca han trabajado a esas horas, por lo que pienso que es un buen lugar hasta el lunes por la mañana. Domingo por la mañana, voy a coger el coche y la grúa se lo ha llevado. Pago el importe del garaje del ayuntamiento más el importe de la grúa. Indignado con el dueño del taller le pregunto que por qué llamó a la grúa y me contestó que fue su hijo, porque tuvo que entregar un coche a las 2 de la mañana del domingo. (Casualidad que el hijo es un chico joven y que cerca del lugar hay varios pubs). En la multa que me mandan figura una matrícula que no es la mía(cambia un número), y además me fijé que en el vado no se le ve la fecha ni si está actualizado. Decido asociarme a una empresa que dicen que recurren las multas y explicándoles lo de la matrícula y lo de la placa del vado, dicen que lo tienen ganado. (Asociarme a dicha empresa me costó 60 euros) las multa era de 80 euros. Después de un intercambio de correspondencia entre el ayuntamiento, la empresa en cuestióny yo, pasa el tiempo y me mandan otra multa por el doble de la anterior además de un recargo del 25%. Resumiendo la asociación no consiguió nada, y yo acabé pagando 160 de multas, mas 40 de recargo mas los 60 de la maldita asociación.

Moraleja: Si has cometido la infracción paga y no intentes ser más listos que ellos. Lo que pudo ser una multa reducida de 40 euros se convirtió en un gasto de 260.

Otro consejo es que si tenéis la multa en vuestro poder y tenéis el dinero suficiente para pagarla no la dejes para el último día de pago voluntario, siempre puede ocurrir algo que os impida pagarlo y el 50% de descuento se te va a evaporar.

La multa se puede traspapelar, se te puede olvidar, puedes llegar a última hora al banco y casualmente tienen un problema informático que les impide cobrártela, justo ese día tu jefe te manda a algún lugar para trabajar que te imposibilite desplazarte para efectuaer el pago o un familiar ha ingresado en el hospital y las preocupaciones te inducen al olvido, etc. Etc.

DATOS RELACIONADOS

Cuatro millones de multas al año de media en los últimos cuatro. Es decir, casi 11.000 cada día o más de 460 a la hora con una maquinaria bien engrasada que trabaja 24 horas al día, siete días a la semana. Son los números que resumen el trabajo sancionador de la DGT y que llevan a que seis de cada 10 conductores ven en ella a la Administración más voraz a la hora de multar y, por extensión, recaudar.

Sin embargo, bien se podría decir aquello de que el enemigo está en casa porque, puestos a sancionar, nadie hace sombra a los Ayuntamientos: hasta 26 millones de sanciones imponen cada año, seis veces más que Tráfico o el 75% del total.

Aunque el informe va más allá. Por ejemplo, confirma la existencia de un pensamiento inamovible sobre la razón de ser de las multas: para el 92% de los españoles están para recaudar antes que reeducar. Y casi el mismo porcentaje piensa otro tanto de los radares. Aunque eso empuja a muy pocos a reclamar: convencidos de que es muy difícil ganar un recurso, siete de cada 10 prefieren acogerse a la reducción por pronto pago.

¿Dónde termina el dinero recaudado por las multas de tráfico?

La Ley sobre Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial actual es el resultado de las varias modificaciones que ha sufrido a lo largo del tiempo. Entre ellas cabe destacar la Ley 18/2009, de 23 de noviembre, en la que se incluye una modificación referente al destino de la recaudación en concepto de sanciones de tráfico.

La Ley recoge la “obligación de destinar el importe de las sanciones económicas a la financiación de seguridad vial, prevención de accidentes de tráfico y ayuda a las víctimas”. Esto es, que el importe económico obtenido a partir de las multas impuestas por cometer infracciones en el ámbito de la Administración General del Estado debe ser destinado en su totalidad a financiar actuaciones y servicios en materia de seguridad vial, prevención de siniestros en las carreteras y ayuda a las víctimas.

Si la DGT cumple esta Ley significaría que, por ejemplo, el año pasado, el importe íntegro recaudado por los cuatro millones de multas que puso fue a parar a las actuaciones anteriormente mencionadas. Por lo que, consecuentemente, gran parte de las infraestructuras de las carreteras españolas debieron ser mejoradas. ¿Fue así? Ustedes pueden intentar juzgarlo.

No obstante, esta forma acertada de actuar sólo la contempla la Ley para las recaudaciones del Estado, ya que los órganos competentes de las Comunidades Autónomas que tienen transferidas competencias ejecutivas en materia de tráfico y circulación de vehículos a motor, así como los Alcaldes, en el caso de Entidades Locales, quedan exentos de la misma. De esta manera, el dinero recaudado en estos casos por multas de tráfico termina en los Ayuntamientos engordando las arcas municipales.

Por lo que, a nivel municipal, las “negligencias” de los conductores como, por ejemplo, estacionar incorrectamente, y las consecuentes sanciones se convierten en una atractiva fuente de ingresos para los Ayuntamientos del país.

Una vez estallada la burbuja inmobiliaria y por lo tanto la gran fuente de ingresos para muchos ayuntamientos, solo les queda el aumento en el impuesto del IBI y lo recaudado por las multas, para poder hacer frente a las múltiples deudas contraídas cuando los ayuntamientos se creían “nuevos ricos”.

Subir el tributo del IBI pueden hacerlo, pero no tanto como para perder los votos en las elecciones siguientes por lo que recaudar en multas y seguir cobrando (lo que para mí tendría que ser ilegal) las plusvalías de las ventas o herencias de pisos, cuando se han vendido a mucho menor precio de lo que costó.

(Claramente me refiero a esas ventas en las que ocurre que el precio de venta ha sido menor al de compra).