Precio o coste

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Precio o coste

"No saber cuánto te puedes gastar"

Una de las máximas a la hora de comprar un coche (o cualquier otro bien) es definir el presupuesto con el que cuentas y ajustarse a él.

Es clave resistir la tentación de comprar un coche que no puedes permitirte, por mucha ilusión que te haga.

Cometer este “pecado” puede comprometer seriamente tu salud financiera. Eso supone que, al final pierdas el dinero y el coche soñado. Por esta razón, la regla del 20 / 4 /10 puede ayudarte. Son tres pasos muy básicos que todo el mundo debería tener en cuenta para que la compra de coche no se convierta en un futuro ahogo económico.

La herramienta clave: la regla 20 / 4 /10

Siempre se dice que uno no debe gastar en un coche más de sus ingresos en un año. Sin embargo, te voy a proponer otra forma de vislumbrar qué coches te puede permitir, la regla 20 / 4 / 10. No se trata de medidas de modelos ni de una fórmula matemática complicada. Es, sencillamente, el modo más simple de saber cuánto debe costar el coche para no llegar ahogado a fin de mes. Son tres pasos muy básicos que todo el mundo debería tener en cuenta:

Entrada de al menos el 20% del vehículo

Si no tienes dinero ahorrado suficiente para pagar el 20% de entrada, significa que no puedes permitirte comprar ese coche. Debido a la depreciación del coche, el dinero de la entrada lo puedes dar por perdido cuanto sacas el coche por la puerta del concesionario (suele ser un 18% o 19% el primer año). No intentes hacer esfuerzos pensando “ya irán mejor las cosas en el futuro”.

El precio total del automóvil, menos la entrada, será la cantidad que financiará a través de un préstamo. Cuanto más pagues de entrada, menores serán las cuotas mensuales del préstamo para la compra del coche. Tampoco conviene liquidar todos los ahorros, pues siempre puede surgir un imprevisto. Intente pagar la mayor entrada posible sin dejar tus ahorros “temblando”, ya que la cantidad inicial que desembolsas te ayudará a que la cantidad de intereses a pagar se reduzca.

Puede que encuentres promociones puntuales de fabricantes que ofrecen financiaciones sin interés, pero no es lo habitual. También puedes encontrar ofertas de financiación de vehículos sin entrada, una fórmula que permite disponer del coche inmediatamente, pero entonces las cuotas mensuales serán mucho más altas. No piques: siempre será mejor aplazar la compra hasta que hayas ahorrado la entrada.

Sobre todo recuerda: si no tienes el 20% del valor del coche, es una señal de que el vehículo es demasiado caro para ti.

No financies el vehículo más de 4 años

Siempre se indica que cuatro años debería ser el máximo al que deberíamos plantearnos financiar el coche. Más años significa más tiempo pagando intereses. El precio total del vehículo se dispara y, además, es un bien que en lugar de revalorizarse, pierde valor con el paso del tiempo. No tiene sentido, ya que es demasiado arriesgado.

Hoy en día, la situación económica no permite a los bancos financiar compras tan alegremente como hace años, cuando era común pedir préstamos personales para la compra de coche… hasta diez años. No tiene sentido estar pagando tanto tiempo por algo que, quizá, no nos dure tanto. No serías el primero que está pagando un coche que ya no posee. Y tener una deuda pero no tener el coche, no tiene sentido.

A esto se une que, durante el tiempo de vigencia de la financiación, se debe tener contratado un seguro a todo riesgo, aunque sea con una pequeña franquicia. Ya te contamos cuándo interesa dejar de contratar un seguro a todo riesgo, cambiarlo a un seguro a terceros básico o ampliado, ya que la indemnización disminuye con los años. Y con un préstamo a muchos años estarás perdiendo dinero en los intereses… y gastando más en un seguro de coche que no compensa para un coche de esa edad.

Recuerda: conviene financiar el coche a cuatro años como máximo.

El gasto mensual del coche no debe superar el 10% de los ingresos brutos

Un coche cumple un servicio (y para muchos de nosotros, es un ocio y un placer). Y para que pueda cumpla su misión, es necesario gastar dinero. Letra, seguro, garaje, impuestos, mantenimiento (ver todos los gastos extra que hay detrás de tu coche)… se llevan parte de tus ingresos cada mes. Debes procurar no destinar más del 10% de tus ingresos brutos al pago de los gastos de un coche (piensa; que si además tienes una hipoteca, la suma de su cuota mas la del coche no debería de pasar del 30% de tus ingresos).

No te olvides de que, cuanto más caro el coche, más cuestan los seguros y los recambios. El mantenimiento de un coche de alta gama es más caro, y no hablemos del seguro o de encontrar una plaza de garaje donde esté seguro. Siempre se suele decir que el TCO (Total Operation Cost) de un coche generalista equivale en diez años a lo que costó comprarlo, así que en el caso de un coche de lujo esto se produciría antes. Poco importa lo que te guste el coche: llegará un momento en que no podrás mantenerlo.